viernes 25 de julio de 2008

Google Alert - mujeres centroamerica genero

Google News Alert for: mujeres centroamerica genero

Primeras damas de Centroamerica en cumbre por educación universal
El Nuevo Diario - Nicaragua
AP Las primeras damas centroamericanas sostendrán el miércoles una cumbre para impulsar que los pobres, discapacitados, mujeres, indígenas y otros grupos ...
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En Veracruz son escasos los reportes de trata de mujeres, aseguró la funcionaria estatal. Sin embargo, no se registran los casos vinculados con las ...
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Lenguaje inclusivo: una reacción ante lo excluyente
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Son muy válidas y oportunas las opiniones sobre "Género y Lenguaje, por eso citamos aquí el documento que, con el título "Las Plagas del Español Dominicano" ...
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Urge que mujeres tomen decisiones políticas en torno al agua
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Comenzó el encuentro "Mujeres en Conexión" de AMARC México y ...
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Del 3 al 5 de julio se realiza el II Encuentro de la Red de Mujeres AMARC México y Centroamérica "Mujeres en Conexión", que reúne a radialistas de diversas ...
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Organización de mujeres, fundamental para enfrentar cambio climático
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Asumíamos que el impacto era igual y no diferenciado con respecto a las mujeres. Ahora sabemos que hay un impacto diferente para cada género. ...
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Presentan guía Recurso de Género para el Cambio Climático
Cimac - México,DF,Mexico
Así lo corroboraron también en el Proyecto Fomento de las capacidades para la etapa II de adaptación al cambio climático en Centroamérica, México y Cuba, ...
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Unos 1.500 policías vigilan cumbre Puebla Panamá en renovada ...
El Nuevo Diario - Nicaragua
Pero en el telón de fondo la X reunión cumbre está la tensión que se generó esta semana entre Colombia y Nicaragua, después de que el gobierno de Uribe ...
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Nuevo libro "Mujeres, metamorfosis del efecto mariposa"
Cimac - México,DF,Mexico
Es patrocinado por la Organización Mundial para los Estudios de Mujeres, una federación de asociaciones de estudios sobre las mujeres/género. ...
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Mujeres buscan su destino verdadero en América Latina
Radio Rebelde - Cuba
Pero cuando se analiza el desempleo en función del género, se hace evidente que las mujeres, sean indígenas, afrodescendientes o de otro grupo étnico, ...
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sábado 28 de junio de 2008

Centroamérica: las dimensiones de un flagelo

Ana María Portugal


Foto: Alba Estela Maldonado.
La noticia de que el Congreso de EE.UU. investigará los dos mil asesinatos de mujeres y niñas ocurridos desde 2001 en Guatemala, coloca a ese país en la lista negra de la impunidad y el atropello a los derechos humanos de las mujeres. Pero no es el único en el área de Centroamérica dentro de la lista.

(Mujereshoy). Recientemente el Comité de la Cámara de Representantes de Asuntos Extranjeros del Congreso estadounidense, aprobó la Resolución 100 para investigar exhaustivamente la acción del Estado y la justicia de Guatemala en los casos de 2 mil mujeres y niñas asesinadas desde el año 2001.

Quien promovió esta iniciativa fue la congresista Demócrata Hilda Solís, conocida activista del Medio Ambiente y de los derechos de las mujeres latinas. En años pasados Solís apoyó similar investigación en Ciudad Juárez. “Las familias de las víctimas merecen una investigación justa y honesta de la muerte de sus esposas, madres e hijas, en lugar de ser intimidadas e ignoradas”, dijo Solís para quien los gobiernos de Guatemala y Estados Unidos, “deben trabajar en la búsqueda de una solución”.

La Resolución aprobada cuenta con el apoyo de Amnistía Internacional (AI), la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), el Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN) y el Centro para Estudios de Género y Refugiados. En la misma línea de apoyo se inscribe la petición del eurodiputado Verde de Cataluña, Raúl Romeva que instó a la Unión Europea (UE) abordar el fenómeno de las muertes de mujeres en sus relaciones con México y Centroamérica, sugiriendo el nombramiento de un experto dentro de las representaciones de la UE.

Romeva, vicepresidente de la Comisión de Mujeres y Género de la Eurocámara, está muy preocupado por los niveles de impunidad, indiferencia y desidia de los gobiernos centroamericanos frente al flagelo de los asesinatos de mujeres. Anota que la corrupción y la ausencia de un marco jurídico apropiado son factores que dificultan la acción de la justicia sobre los casos de muertes violentas de las mujeres. Romeva cree que una vía decisiva para ejercer presión es aplicar una cláusula de derechos humanos en los acuerdos de la Unión Europa con los países centroamericanos.

Crímenes de lesa humanidad

La crisis de gobernabilidad e inestabilidad política que vive gran parte de Centroamérica ha desencadenado un clima de violencia que contamina todos los aspectos de la vida cotidiana. La sensación de caos, miedo e inseguridad es general. “Guatemala se ha convertido en un país sumamente violento, que presenta graves dificultades para vivir y para desarrollarse”, advierten las activistas del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), una de las organizaciones más activas en la lucha contra los asesinatos de mujeres.

No llama la atención que gran parte de ciudadanos y ciudadanas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, sientan profunda desconfianza en las instituciones encargadas de velar por su seguridad y de administrar justicia. Hablar del fenómeno del femicidio/feminicidio es hablar de impunidad, corrupción, misoginia, indiferencia. En Guatemala es conocida la respuesta que dio el Presidente a la pregunta de un periodista sobre el estado de las investigaciones de los asesinatos de mujeres: “lo mejor es que las mujeres no salgan solas, que no anden de noche para que no se expongan”.

Ser mujer y vivir en sociedades de extrema violencia es un factor de riesgo. Si agregamos la condición de pobreza y el origen étnico, tenemos un componente sobresaliente en las estadísticas de muertes violentas. También podemos incluir otros ingredientes infames que van desde las expresiones de desprecio y misoginia de la policía, jueces y abogados, hasta las coberturas sensacionalistas que los medios ofrecen de los asesinatos calificados como “crímenes pasionales”, y/o producto de “emociones violentas por celos”, que dejan traslucir la sospecha de que la víctima no era una “mujer decente” porque se dedicaba a la prostitución.

Para Marcela Lagarde, ex diputada feminista y figura clave en México en la lucha por esclarecer los feminicidios, los asesinatos de mujeres por razones de género, deben ser considerados “delitos de lesa humanidad”. La magnitud de este flagelo lo justifica.

Vencer murallas

Un flagelo que no resiste ninguna medición estadística dadas las precarias condiciones tecnológicas de las instituciones especializadas en delitos. Eso lo saben las investigadoras feministas, y las activistas de organizaciones de mujeres que se atreven a sortear la maraña de papeles dispersos y archivos sin catalogar, que irrumpen en procuradorías, comisarías y otras dependencias de la administración de justicia, dispuestas a encontrar las pistas y no darse por vencidas frente a la muralla del silencio y/o la indiferencia que quieren romper.

A partir del estudio pionero de Ana Carcedo y Monserrat Sagot en Costa Rica, iniciado a finales de la década del 90 del siglo pasado, se han agregado una serie de excelentes y documentados trabajos de recopilación y análisis. Podemos destacar entre los más recientes, el “Monitoreo sobre Femicidio/Feminicidio en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panama, 2003-2006”, realizado por el Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM-Centroamérica) (Ver: www.isis.cl/Feminicidio); “Crímenes Contra la Humanidad. Investigación Preliminar, 2005”, una iniciativa de la diputada Alba Estela Maldonado, de la bancada de Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URGN) (Ver en sección Publicaciones de Mujeres Hoy).

Bajo postulados parecidos es el trabajo “El feminicidio en El Salvador: análisis de protocolos-registros” elaborado por la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA). Este documento tiene la finalidad de coadyudar a la sistematización y visibilización de la muerte violenta de mujeres en ese país y, al mismo tiempo, hacer un llamado a las instancias que aplican justicia para que adopten las medidas pertinentes en función de prevenir la violencia sexista y pongan fin a la impunidad en la comisión del delito.

Aportes igualmente valiosos vienen de los distintos organismos de derechos humanos nacionales y regionales, como El Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) que en el año 2006 presentó el estudio “Situación y análisis del femicidio en la Región Centroamericana”. Otros centros académicos y entidades vinculadas a la administración de justicia han divulgado documentos y convocado seminarios y talleres de capacitación para jueces y abogados. Muchas de estas instancias en más de una oportunidad han intervenido en la elaboración de propuestas legislativas.

Vigilancia a los medios

Un aporte en la línea de medios de comunicación es el documentado trabajo “Investigación en Prensa escrita sobre Violencia Contra las Mujeres, 2006” realizado por el Centro de Reportes Informativos sobre Guatemala (CERIGUA), una agencia de noticias con quien Isis Internacional tiene una alianza estratégica para la difusión conjunta de información sobre la condición social de las mujeres en la región. El meollo de la investigación de CERIGUA, fue la recolección en forma cuantitativa y cualitativa de las informaciones relacionadas con las muertes violentas de mujeres en cinco medios escritos de circulación nacional, para luego hacer un breve análisis sobre la información presentada por los medios y el contexto en el que se da.

El sentido principal de esta tarea es llamar la atención a las y los reporteros, editoras/es, jefas/es de información y/o responsables de la línea editorial de los medios de comunicación guatemaltecos “para que a través de la autorregulación y sin generar conflicto con la vigencia del derecho a la libertad de expresión, presenten una imagen equilibrada de la mujer, no sólo como víctima de algún suceso o como objeto publicitario”. Finalmente, el estudio de CERIGUA, es un acompañamiento a la lucha de los movimientos y redes de mujeres de Guatemala y un aporte a la discusión sobre el abordaje del femicidio/feminicidio en la agenda mediática.

Orígenes de una causa

Fue en la última década del siglo pasado, cuando ante la sucesión ininterrumpida de noticias sobre mujeres asesinadas por maridos, convivientes, novios, ex parejas y/o desconocidos, en Ciudad Juárez, estado de Chihuahua, México, que las distintas organizaciones feministas y familiares de las víctimas iniciaron una gran movilización expresada en campañas, acciones de protesta y otras iniciativas involucrando a organizaciones de derechos humanos, sectores políticos progresistas, organismos internacionales, así como a los movimientos feministas de todo el mundo.

La primera cruzada emprendida a nivel continental contra los femicidios y/o feminicidios fue liderada por la Red Feminista Latinoamericana y del Caribe Contra la Violencia Doméstica y Sexual con la puesta en marcha de la Campaña “Por la Vida de las Mujeres, Ni una Muerte +” que durante tres años desde 2001, desplegó numerosas acciones de denuncia en los distintos países inventariando el fenómeno que ya empezaba a extenderse a territorios de Centroamérica como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Visibilizar los hechos y las causas de la violencia sexista que culminaban en asesinatos fue una de las principales tareas de las redes feministas locales y nacionales.

Una acción decisiva de la Campaña se expresó en el seguimiento a la cobertura noticiosa de los medios de comunicación que produjo los primeros estudios sobre el fenómeno realizados por las ONG de mujeres y la academia volcados en documentos, libros, videos, exhibiciones de arte y hasta producciones cinematográficas como en México. Dentro de esta cosecha figura el Banco de Datos sobre Feminicidio en América Latina y el Caribe Español (BDF) iniciativa pionera de Isis Internacional. (www.isis/Feminicidio/cl).

Al término de esta Campaña, Isis Internacional que actuó como coordinadora, sintió que era fundamental preservar el trabajo documental producido por la Red durante los tres años de actividades, iniciando así la tarea de recolección y sistematización de la información volcándola en una gran base de datos on line que fue alojada en el Banco de Datos sobre Feminicidio en América Latina y el Caribe Español (BDF), iniciativa pionera apoyada por el Fondo de Desarrollo para la Mujer de Naciones Unidas (UNIFEM) desde 2004.

Actualmente el BDF se alimenta en gran medida con la información que envían las redes de los movimientos de mujeres antiviolencia, ONG, organizaciones de derechos humanos, academia y los distintos servicios informativos de las redes de periodistas y comunicadoras/es de todo el continente. Indudablemente la persistencia comprometida de las mujeres organizadas de los países centroamericanos es una garantía para impedir que los miles de mujeres muertas sean olvidadas.


http://www.mujereshoy.com/secc_n/3678.shtml

miércoles 15 de agosto de 2007

MUJERES-CHILE:Sello de igualdad laboral

Por Daniela Estrada

SANTIAGO, 14 ago (IPS) - "Chile crece en igualdad" es el título de la campaña lanzada este martes por el gobierno de Michelle Bachelet para difundir el programa Iguala.cl, que tiene entre sus objetivos certificar las empresas estatales y privadas que cumplen con la equidad de género en su plantilla.
Esta promoción de buenas prácticas laborales incluye cuñas radiales y publicidad en el transporte público de pasajeros, entre otras acciones. Su principal componente es Iguala.cl, definido por la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Laura Albornoz, como "un programa ético, que apunta a la igualdad entre hombres y mujeres y que queremos instalar voluntariamente en las empresas". El proyecto está en sintonía con el Consenso de Quito, suscrito por 33 países en la X Conferencia Regional sobre la mujer de América Latina y el Caribe, que se desarrolló entre el 6 y 9 de este mes en la capital ecuatoriana y que contó con la presencia de Bachelet. Del total de trabajadores en Chile, sólo 35 por ciento son mujeres, una de las tasas más bajas de América Latina. Además, sus salarios son en promedio entre 20 y 50 por ciento menores que los de los hombres. El Informe de Competitividad Mundial 2006-2007, elaborado por el Foro Económico Mundial, indica que Chile está en la posición número 27 entre 125 países estudiados, pero cuando se mide el "acceso de mujeres a cargos importantes en el mundo del trabajo" baja estrepitosamente al lugar 110. El programa Iguala.cl tiene tres grandes líneas de trabajo. La primera consta de la certificación de empresas públicas y privadas que instalen voluntariamente acciones, planes y programas de buenas prácticas laborales con equidad de género. La segunda parte de esta iniciativa es la intermediación laboral. En este marco, el Sernam ya puso a disposición de las mujeres un portal de Internet cuya dirección es http://www.iguala.cl, y que ayuda a buscar empleo. También creará un plan para incentivar a las empresas a abrir espacios de prácticas técnicas y profesionales en áreas tradicionalmente ocupadas por hombres. Asimismo, trabajará con los principales centros de formación para mejorar su oferta técnica y profesional para las mujeres jóvenes, especialmente en carreras no "feminizadas". Como tercera línea de acción, Sernam apoyará al resto de las reparticiones públicas en el cumplimiento del Código de Buenas Prácticas Laborales (BPL) sobre No Discriminación para la Administración Central del Estado, dictado por Bachelet en 2006, el cual también está siendo adoptado por empresas públicas y privadas. En cuanto al primer objetivo de Iguala.cl, la ministra Albornoz explicó a IPS que las firmas interesadas en participar en el proceso de certificación deben acercarse al Sernam y, en conjunto, hacer un diagnóstico de la situación corporativa en siete ámbitos. Estos son los procesos de reclutamiento y selección de personal, el desarrollo de la carrera y el acceso a la capacitación, la representación equilibrada entre hombres y mujeres en los cargos de jefatura y de responsabilidad y las condiciones de trabajo. También figuran la protección a los derechos de maternidad, la conciliación de responsabilidades laborales con obligaciones familiares y la prevención y la sanción del acoso laboral y/o sexual. Una vez conocido el estado de cada uno de estos puntos, las empresas deben fijar un plan de mejoramiento a cumplir en dos años con asesoría del Sernam. Si se lleva a cabo correctamente, el gobierno lo certifica con el "sello Iguala", que indicará que esa empresa trabaja con igualdad de género. "Con esto las empresas ganan un tremendo reconocimiento social", señaló la funcionaria de Estado. "Existen modelos semejantes en Alemania, Australia, España, Irlanda. En América Latina también hay experiencias exitosas en Brasil, Colombia, Costa Rica y Uruguay, con quien justamente estamos trabajando el modelo de certificación a objeto de que sea semejante entre los países de la región", señaló la ministra. "Este tema también está siendo negociado con Australia porque va a ser parte del tratado de libre comercio que se va a suscribir próximamente con ese país", acotó. La primera empresa en adherir al Código de Buenas Prácticas Laborales, impuesto por Bachelet, fue la principal asociación empresarial de Chile, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), que incluyó a sus seis ramas productivas, recordó Albornoz. También lo han hecho las firmas estatales Corporación Nacional del Cobre (Codelco) y Banco Estado. "Aparte de CPC, Codelco y Banco Estado, hay 40 grandes empresas que durante este mes suscribirán un convenio con el Estado, donde se comprometen a someterse al programa de buenas prácticas con miras a poder obtener en dos años más el sello de equidad de género", explicó la titular del Sernam. A juicio de la autoridad, la principal dificultad que puede presentarse en este proceso es "el gran desconocimiento (entre las empresas) de las discriminaciones (de género) que existen" en la actualidad. Iguala.cl se suma a otras iniciativas gubernamentales en curso tendientes a mejorar las condiciones de acceso y permanencia de las mujeres en el mundo del trabajo, que van desde la construcción masiva de salas cunas hasta el proyecto de ley que reforma el sistema de pensiones, actualmente en discusión en el Congreso legislativo. Este último considera un aporte extra a las mujeres trabajadoras por cada hijo vivo y la posibilidad de las amas de casa de acceder a una pensión. También se destaca el proyecto de ley "que modifica el Código del Trabajo, resguardando el derecho a la igualdad en las remuneraciones", presentado en julio de 2006 por 10 diputados. Éste busca que los salarios sean equitativos entre hombres y mujeres si se realiza un trabajo de igual valor. (FIN/2007)

MUJERES-PAKISTÁN:Guardianas de la paz

Por Zofeen Ebrahim

KARACHI, Pakistán, 15 ago (IPS) - "Nuestro propósito es asegurarnos de que no se repita la violencia étnica del 12 de mayo", señaló el ex juez pakistaní Nasir Aslam Zahid, al referirse a la Comisión de Mujeres para la Paz que él integra sin importar su género.
Los enfrentamientos de aquel día dejaron 45 muertos y más de 150 heridos. Ese día, el presidente de la Corte Suprema de Justicia llegaba a esta ciudad para dirigirse a una convención de abogados de la meridional provincia de Sindh. El Foro de Mujeres para la Acción creó la Comisión el martes, en ocasión del 60 aniversario de la independencia de Pakistán, con el objetivo de de contrarrestar la violencia étnica que golpeó en mayo a esta ciudad, la capital de Sindh. En la Comisión participan médicos, figuras de la sociedad civil, abogados, periodistas y simples ciudadanos. "Creo que la clase media urbana de Karachi tiene mucha fuerza y, junto con la sociedad civil, podemos demostrar que siempre debe recurrirse al diálogo como alternativa a la violencia", señaló el experto en desarrollo y miembro de la Comisión Tasneem Siddiqui. La Comisión promueve la tolerancia bajo la consigna "Puramn Karachi" (Karachi pacífica). "Cuando afloran las diferencias, debe fomentarse la tolerancia por la diversidad de opiniones e identidades", reza su declaración constitutiva. "Intolerancia, odio y extremismo se apoderaron de la ciudad y debilitaron a la sociedad civil y a las instituciones políticas, democráticas y estatales. Si no afrontamos el problema, las elecciones, que son solo un paso hacia la democracia, le restarán sentido al imperio de la ley, los derechos y deberes hacia el Estado y sus ciudadanos", prosigue. "Tenemos miedo de que, si no actuamos de inmediato, la violencia se reproduzca y se vuelva difícil de contener a medida que se acercan las elecciones", señalaron Siddiqui y Zahid. "El único punto de nuestra agenda revela nuestra postura: la paz", explicó Kausar S. Khan, otra integrante de la comisión. "La paz es nuestro objetivo y nuestra estrategia." "La paz es hoy el criterio fundamental para toda evaluación. Eso no significa que la tarea sea fácil, pero confiamos en que el esfuerzo por mantenerla aliente una mayor reflexión y ayude a guiar la conducta de la gente, en especial en medio de relaciones de poder tendenciosas", añadió. "Queremos retroceder al tiempo en que ésta era una ciudad dinámica, vivaz y multicultural", señaló Siddiqui, quien recordó que, desde hace 20 años, Karachi padece episodios de violencia intermitentes, apuntó. "Karachi es muy propensa a la violencia y a las huelgas. Las pérdidas son irreparables. Cuando hay una huelga, los más perjudicados son los jornaleros. Si dejan de trabajar dos días, al tercero ya no tienen comida para sus hijos", remarcó Siddiqui. "Karachi es de todos y todo el mundo tiene derecho a vivir en ella", subrayó Zahid. El ex juez se refería a los acontecimientos del 12 de mayo, cuando el Movimiento Muttahida Qaumi, gobernante en la provincia, declaró que la ciudad era propiedad de los "mohajirs" y que nadie más tenía derecho a manifestarse. Los mohajirs son colonos de habla urdu que huyeron a Karachi desde el norte de India luego de la división de las antiguas colonias británicas de Asia meridional por motivos religiosos, tras la independencia en 1947. Con dos hombres destacados como Zahid y Tasneem Siddiqui entre sus miembros fundadores, ¿por qué se la denomina Comisión de Mujeres por la Paz? "Las mujeres no somos propensas a la violencia armada, estamos menos involucradas en luchas de poder y sufrimos más cuando muere un familiar", explicó Nasreen Siddiqui, representante de la comisión. El impacto de la violencia sobre las mujeres y los menores son múltiples, consideró Siddiqui, para quien a ellas se las escucha más y se les da más crédito cuando se trata de negociar la paz, e incluso cuando hay que negociar con agresores. "Hay muchas organizaciones no gubernamentales de derechos humanos similares, pero ninguna trabaja en forma directa y dedicada a promover la paz", afirmó Nasreen Siddiqui. El Estado ha sido demandado por el trato infligido a abogados, jueces, litigantes y otros funcionarios de la Corte Suprema de Justicia que trataron de ingresar a sus puestos de trabajo el 12 de mayo. El tribunal ya inició un proceso por desacato al presidente de la Corte Suprema de Sindh. En primer lugar, la Comisión pretende iniciar un diálogo con varios partidos políticos para definir un proceso democrático e incluir la paz en su manifiesto y asegurar que sus trabajadores no porten ni usen armas. "Aunque no dialogaremos sólo con partidos políticos, sino también con otros grupos de la ciudad, que esa agrupación considera peligrosos para la misma", añadió Khan. "Tenemos que erradicar las armas de Karachi", subrayó la ex jueza Majida Razvi, también integrante de la Comisión, al mencionar el armamento sofisticado que blandían varios jóvenes durante el último estallido de violencia en esta zona.(FIN/2007)

lunes 18 de junio de 2007

Ella dijo, él dijo: sexo y género en una encuesta


Un mini-análisis de una encuesta realizada entre universitarios de la UCA nos coloca ante la dimensión genérica de prácticas y preferencias a la hora de divertirse. Y nos brinda ocasión para una mini-reflexión sobre realidades y retrocesos del sistema patriarcal en Nicaragua.

José Luis Rocha

Decir que los jóvenes y las jóvenes piensan y actúan distinto es un cliché muy percutido. Pero no por ello menos cierto. ¿Hasta qué punto y cómo se cristaliza este cliché entre los estudiantes de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua y qué significados cabe atribuirle? Esto ya es harina de un costal más productivo. Por muchas razones. Se puede calibrar el estado de los estereotipos de género o su parcial defunción. Sirve para conocer la reproducción cultural de ciertos esquemas de pensamiento en un medio particular -el universitario- que se presume más liberado, beneficiado por la formación y situado en el seno de un hervidero de nuevas ideas y estilos de vida. Se mide la persistencia, el vigor y la voluntad de los prejuicios sociales, que se sobreponen, interponen y disponen contra la retórica y aspiraciones de grupos e individuos para entrar de puntillas o aparatosamente e instalarse en gustos y modos de presentarse de las conductas plausibles.

Hace ya más de un año realizamos una encuesta entre muchachos y muchachas de la UCA, considerando que era el recinto estudiantil con mayor diversidad juvenil dentro del micromundo universitario, el que a su vez es sólo parte del gran universo juvenil de Nicaragua. Hace ya casi un año que presentamos un análisis basado en aquella encuesta (Envío, agosto 2002), sobre las etiquetas que los jóvenes se cuelgan unos a otros en un terco afán de producir identidad. Usando la misma base de datos, analizaremos en esta ocasión la diversidad por género de algunas respuestas.



LA CONTRADICCIÓN DECIR-HACER
En muchos casos, trataré los datos obtenidos mediante la encuesta como un reflejo de la manera juvenil de presentarse en público, independientemente de la base real que tuvieron sus declaraciones al encuestador. Es decir, dejando a un lado las coincidencias entre lo que dicen y lo que hacen. Prescindiré de indagar sobre el muy interesante tópico de las diferentes brechas de género entre lo que se dice y lo que se hace. En ese cruce entre discurso y actos que es toda encuesta, me quedaré en ocasiones con la acción de la palabra y trataré de interpretar lo que esa acción significa para descubrir la estrategia en la que se inscribe.

La mentira, concepto moral aplicado a la estrategia de presentarse ante los demás -o ante sí mismo- con ciertas distorsiones, es un mecanismo de defensa. La mayor o menor medida en que un grupo específico recurre a ese mecanismo puede ser, entre otras cosas, un indicador de la fuerza de coacción social ejercida sobre el grupo y sobre la hegemonía que ciertos estereotipos tienen sobre él.


EL CRONOGRAMA SOCIALMENTE IMPUESTO A LAS MUJERES
Empecemos por lo que muestra la muestra. Se hizo entre un 63% de mujeres y un 37% de hombres, que es exactamente la proporción correspondiente a la población de pregrado de la UCA a finales del año 2001, un universo de estudiantes con 3 mil 822 mujeres y 2 mil 234 varones, muy semejante al de la UCA de dos años después, en el 2003: 3 mil 880 mujeres y 2 mil 159 varones.

En el rango de 16-18 años se ubica el 36.5% de la muestra, y lo integran el 41% de las entrevistadas y el 29% de los entrevistados. El rango de 19-35 años absorbió al 63.5% de la muestra, y contiene al 71% de los entrevistados y al 59% de las entrevistadas. Un índice de que existe una tendencia a que las muchachas sean más numerosas entre la población estudiantil más joven y tengan menos presencia entre el estudiantado de más edad. En efecto, entre los estudiantes mayores de 21 años -apenas el 10.5% de la muestra-, en lugar de encontrar la proporción de 63% de mujeres y 37% de varones, encontramos la proporción de 43% de mujeres y 57% de varones, una relación invertida.

Puede esto deberse a varias razones. Las mujeres están más sujetas a vincular sus roles sociales a determinadas edades. En el campo, cuando una muchacha cumple los 14 años, se dice de ella que “está soltera”, y esto significa: en edad de contraer matrimonio. En el campo, y también en la ciudad, cuando una mujer alcanza cierta edad sin casarse todos dicen de ella que “se le fue el tren”. Para la mujer existe un cronograma socialmente impuesto, que prescribe cuál es la edad adecuada para casi todo. También para estudiar. Entre los 17-20 años se ubica el rango ortodoxo para los estudios universitarios de pregrado. Más de la cuarta parte de los varones entrevistados contravinieron esta norma. En cambio, sólo el 15% de las entrevistadas se ubicaron fuera de ese rango de edad.

Otra razón: las mujeres adquieren más tempranamente responsabilidades familiares y sienten -y lo comprueban- que su situación de casadas resulta incompatible con los estudios. Las labores domésticas y de cuido de los hijos recaen siempre más sobre la mujer. El hombre, liberado de esa carga, por él mismo o por las propias mujeres de su entorno familiar, puede disponer de su tiempo con mayor autonomía y libertad.

Otro dato: por lo general los tiempos para el estudio varían según la clase social. Los sectores con menos recursos económicos se ven obligados con frecuencia a esperar para ingresar a la universidad a tener un trabajo remunerado. Y cuando eso ocurre, muchas mujeres ya están casadas y no pueden estudiar o por las obligaciones domésticas o por los celos del marido.


¿DÓNDE DIVERTIRSE? ¿QUÉ MÚSICA ESCUCHAR?
Así como las actividades están segmentadas por edad en un sexo más que en el otro, también en los sitios y actividades de diversión existen nichos predilectos para cada sexo. Los lugares más frecuentados por hippies y aficionados a la marihuana son más confesables entre los estudiantes hombres. El Amatl es citado por el 6% de los varones y sólo por el 2% de las mujeres. La Colinita, por el 4% de los hombres y nada más que por el 1% de las mujeres. La segmentación también se produce cuando se trata de ámbitos donde se va a beber más que a bailar.

Más acusada es la presencia masculina en las cantinas, consideradas espacios reservados para hombres, donde éstos van a hablar “cosas de hombres”. En el otro extremo, las discotecas de mayor prestigio y precio en Managua -el Sport (ahora Cocos) y el Hipa-Hipa, así como los cines y Metrocentro- fueron los sitios de diversión más citados por las muchachas.

La segmentación por sexo también es una variable dependiente de la música que suena en esos sitios. El rock es típico de La Colinita. El rock es señal de rebeldía y rudeza. El 58% de los jóvenes es aficionado al rock, gusto que sólo comparte el 26% de las muchachas. La música romántica juega el papel de antípoda simbólica del rock. De ahí que sea preferida por el 67% de las jóvenes y rechazada por una proporción semejante de muchachos. También las fobias están sesgadas. El rap no es música de universitarios. Es el tipo de música que menos adeptos cosechó en la encuesta. Su rechazo es bastante mayor entre las muchachas (83%) que entre los jóvenes (60%).


AFINCADORES, CAZADORES Y PRESAS
A la pregunta de para qué son las fiestas, el 15% de los varones respondieron que para “afincar”, palabra que en el argot popular juvenil goza de una polisemia de amplio espectro que va desde “besar” hasta “tener sexo”. Sólo el 1% de las muchachas dieron esta respuesta. Afincar es una palabra muy fuerte, que implica mayor agresividad en la relación hombre-mujer. Su significado, fuera del ámbito sexual, es “agarrar”, “apoderarse”. Para el varón se trata de un asunto de jactancia. Decir Yo afinqué con esta muchacha lo sitúa ante sus pares masculinos como un conquistador atrevido... y exitoso.

Cualquier joven de Managua sabe que es un porcentaje mucho más elevado que el del 1% que aparece en la muestra, el de las muchachas que están interesadas en las fiestas también como una plataforma para el “afincamiento”. Pero la declaración de ese objetivo no es plausible entre las mujeres. Sería inconveniente proclamar intención tan impropia de muchachas a un encuestador. El mismo dispositivo de control cultural genérico es el que rige los niveles de pudor y la economía de valores en torno a la confesión de aventuras sexuales. Muy pronto aprendemos que cuando la mujer pierde la virginidad el hombre gana experiencia.

Casi el 10% de los jóvenes dijeron que van a las fiestas a conseguir chavalas y sólo el 2.4% de las mujeres dijeron que van a conseguir chavalos. La búsqueda de pareja -más aún, de fugaces aventuras sexuales- está peor vista entre las mujeres. El varón que va a las fiestas para conseguir pareja se presenta como un cazador y la mujer que hace lo mismo aparece como una “ofrecida”, como la presa. En cualquier caso, se asume que quien toma, posee y conquista es el varón, mientras que la mujer, aun cuando tenga un comportamiento proactivo, sólo se pone a tiro.

Silvio Rodríguez cantó que una buena muchacha de casa decente no debe salir, ¿qué diría la gente, el domingo en la misa, si saben decir? Nuestra encuesta dice que si la muchacha finalmente sale, tiene que hacerlo acompañada. Mientras el 20% de los varones declaró que va solo a los sitios de diversión, en este grupo sólo se ubicó el 5% de las muchachas. El cazador puede ir solo porque ha de encontrar una nueva presa en cada salida. La muchacha que va sola o está sola en un sitio despierta sospechas: ¿estará ahí para ser capturada?


EL DOMINADOR DOMINADO POR LA DOMINACIÓN
Beber es una actividad más “confesablemente” masculina. El 32% de los jóvenes opinó que las fiestas son para beber, mientras sólo el 12% de las muchachas lo dijo. En Nicaragua -a diferencia de lo que viene ocurriendo desde hace años en España con “el botellón”-, los maratones de ebriedad son un deporte casi exclusivamente masculino y la resistencia en el beber sigue siendo un atributo de la virilidad. Las cantinas están llenas de hombres que compiten entre sí, exhibiendo sobre la mesa las botellas que han “poseído”, como si se tratara de doncellas que han conquistado y desvirgado.

Doblegarse en la arena etílica de una cantina es correlato de la flaccidez del miembro viril durante las relaciones sexuales. La confesión del consumo de drogas también puede ser una ocasión para mostrar virilidad en el varón y un motivo de vergüenza en la mujer. Sólo 0.4% de las muchachas dijeron consumir drogas habitualmente, cosa que el 2.7% de varones confesó hacer con regularidad. El 15% de ellos dijo haberlas probado alguna vez, contra apenas el 4.4% de las mujeres. El varón está obligado a ser atrevido. Tiene que atreverse a probar de todo.

La masculinidad está en la tenacidad, en la osadía. No se trata tanto de lo que es más o menos sano cuanto de lo que es más atrevido. Confesar que no se practica deporte alguno aparentemente es más punible en los varones que en las mujeres. Sólo el 29% de los entrevistados dijeron no practicar deporte, frente al 58% de las entrevistadas. El deporte, asociado casi exclusivamente a competencia y a rudeza y muy poco a armonía y a salud, también suele ser tenido por una prueba de virilidad.

Más a la corta que a la larga, todas estas exigencias devienen en un oneroso fardo para el presunto dominador: beber, presentarse como atleta, mostrarse sexualmente agresivo, competir o atreverse a todo son yugos que no todos los temperamentos masculinos gozan con el mismo deleite o sufren con idéntico estoicismo. También el dominador se encuentra constreñido por las estructuras de dominación y se siente en la obligación de comportarse conforme a las expectativas genéricas en torno a su condición de dominador. Es un prisionero de su estatus y debe mostrar en público -también a sí mismo- quién lleva los pantalones, quién conquista más mujeres y quién ingiere más alcohol. Cazador cazado por el sistema, el dominador es oprimido por los engranajes de los que forma parte.


EL DOMINADOR ASIMILADO POR LAS DOMINADAS
Los puntos de vista de la dominación masculina han sido introyectados -parcial o totalmente asimilados- por las dominadas y son manifestados por éstas en sus opiniones, juicios y acciones. La asimilación es palpable tanto cuando las muchachas coinciden con el sistema como cuando discrepan de él. Casi el 70% de las mujeres afirmó que las fiestas son para bailar, objetivo que sólo cita el 25% de los encuestados.

En positivo, cabe decir que el baile refleja desinhibición y el disfrute de la expresión corporal. En negativo, esta predilección de las muchachas puede ser interpretada como otra forma de la pasividad femenina: ser vistas, estar en exhibición, como en los concursos de belleza, donde el cuerpo femenino debe ser mostrado, especialmente en actividades que destaquen su gracia, así como el cuerpo masculino se exhibe en actividades que destaquen su fuerza y vigor, como el deporte. En el baile la mujer se insinúa, seduce sin agredir, toma la iniciativa sin restar protagonismo al varón. El baile es por excelencia, la actividad de seducción admisible en la mujer.

Por supuesto, las muchachas que se autoclasificaron como “revolucionarias” se expresaron contra estos patrones. Si casi el 70% del total de las muchachas optan por el baile como diversión priorizada, sólo el 39 % de las revolucionarias comparte esa opinión. En cambio, mientras sólo el 12% del total de las muchachas dice que las fiestas son para beber, esa finalidad fue la que señaló el 23% de las que se autodenominaron revolucionarias, situándose casi a medio camino de los porcentajes masculino y femenino en esta respuesta.

Estas rebeldes emprenden su guerrilla contra el sistema de dominación masculina. Sus incursiones en actividades consideradas más masculinas pueden ser un signo de liberación. Pero pueden no serlo. Porque en lugar de socavar las estructuras, se concentran en detalles al adoptar las poses del dominador: yo también bebo, yo también conquisto. Pensando desde las estructuras cognitivas del sistema dominante, que reduce todos los planteamientos alrededor del tema de género a la dicotomía masculino/femenino, confunden la lucha contra el sistema y sus prerrogativas con la lucha por alcanzar esas prerrogativas y las poses a ellas asociadas. A la postre, su planteamiento se traduce en “todos masculinos”. No perciben que todos los atributos tenidos como dominantes y, por tanto, masculinos, no lo son per se, sino únicamente dentro del sistema que les otorga ese sentido. No perciben incluso cuan opresivos pueden resultar también para los dominadores.

Estas rebeldes, en lugar de reducir al absurdo ciertas conductas buscando cómo liberar a todos -hombres y mujeres- , imitan las conductas del dominador y perpetúan las relaciones de dominación. En otras palabras, las netamente dominadas, adhiriéndose a una imagen desvalorizada de la mujer, suelen decir con afán ofensivo “Ese maje parece mujer,” mientras que las rebeldemente dominadas dicen “Yo también bebo y afinco.” Ambas posturas reproducen la dominación.


¿DE QUÉ HABLAN?
Preguntados sobre los temas de los que hablan durante las fiestas, un 12% de los varones respondieron que sobre política, tema que sólo marcó el 7.6% de las mujeres. Puestos a responder sobre esta cuestión, los hombres son más propensos a considerar que su “deber” genérico es ocuparse de los asuntos públicos. Las mujeres, en cambio, se inclinaron ligeramente más que los varones por temas alrededor de la familia y del futuro, por asuntos privados que competen al ámbito secreto y anónimo de lo femenino.

Respuestas que calzan con los estereotipos: mientras el hombre se ocupa de lo macro y de lo público, la mujer fija su mirada en los detalles y en lo privado. Por tratarse de jóvenes, estas tendencias no están tan acentuadas. La edad -¿y la incertidumbre que domina en Nicaragua?- marcan también los intereses: ambos sexos declararon mayoritariamente platicar sobre el futuro.


¿EN QUÉ SE MUEVEN? ¿CUÁNTO GASTAN?
El uso del bus para desplazarse hasta la universidad es ligeramente más elevado entre los varones (76%) que entre las mujeres (73%). El uso del taxi es mayor entre las entrevistadas (8.4%) que entre los entrevistados (4.7%). El uso del vehículo particular anda cerca del 19% en ambos casos. Las cifras cambian drásticamente cuando se les pregunta por el medio de transporte que usan para ir a los lugares de diversión. El taxi es más usado por los varones (35%) que por las mujeres (18.5%) y el vehículo particular predomina más entre las muchachas (71%) que entre los jóvenes (57%).

La razón de esta transmutación de las proporciones es que las muchachas dijeron ser invitadas a salir en los vehículos de sus amigos. Sus padres no las dejarían salir si no van acompañadas. Para los jóvenes, no existe el recurso a ser invitados porque esta situación desdice de su rol activo. En una de sus muchas investigaciones en Nicaragua, el antropólogo norteamericano Roger Lancaster encontró que en la división de roles por género dar es masculino y recibir, tomar, aceptar es femenino. ¿Sólo en Nicaragua? Por lo pronto, la encuesta mostró que esto funciona como ideal en todas las esferas de transacción entre los géneros. De ahí que el 14% de las muchachas dijera que no gasta un centavo en sus salidas, situación en la que no se encuentra ningún varón.

Y así se explica que mientras el 28% de las muchachas dijo que gasta 50 córdobas o menos en cada salida, ese modesto presupuesto sólo es posible o confesable para el 10% de los jóvenes.


UNA DE LAS ESTRATEGIAS FEMENINAS
El taxi es el recurso de movilización para el 43% de los jóvenes de los barrios populares, pero apenas lo usa el 25% de sus vecinas. Para ellas existen los vehículos de sus amigos. Las muchachas de los barrios populares viajan en carro en un 10% más que sus vecinos varones. Ellas también dijeron frecuentar más que los muchachos las discotecas más costosas y los cines y comedores de Metrocentro.

Se trata quizás de una estrategia que procura contrarrestar, en tiempo de ocio y de diversión, la desventaja en que las opciones familiares las colocaron en el terreno académico: el 41% de las muchachas de los barrios populares fueron a colegios públicos, recintos donde estudió apenas el 26% de los varones del mismo medio. Se trata de una estrategia que busca la generación de capital social en un escenario donde las muchachas juegan con ventaja. Aunque estos porcentajes se encuentran sesgados por el elevado número de muchachas que proviene de los departamentos -y algunas veces de localidades rurales donde los colegios públicos son la única opción-, la conclusión sigue siendo válida: las jóvenes buscan revertir de alguna manera la pobre generación de capital social a la que años antes fueron sometidas por la ubicación geográfica y de clase en donde nacieron y crecieron.


¿SE EROSIONA LA DOMINACIÓN MASCULINA?
Las jóvenes y los jóvenes entrevistados son todos universitarios de la UCA. No pueden arrogarse la representación de la juventud del país. Para efectos de este mini-análisis, la circunscripción del objeto de estudio nos obliga a tener presente que su calidad de universitarios actúa como un filtro de los condicionamientos sociales, unas veces activando corrientes, otras veces cancelando o modulando influjos.

Las diferencias de gustos y actividades declaradas aparecen con dimensiones a veces muy pequeñas y a veces muy notorias. Sin disponer de las opiniones de otros sectores de jóvenes ni de las de otras generaciones, apuntamos que sería interesante comparar por universidades, por grupos de edad y por estratos sociales diacrónicamente, contrastando también el sector urbano con el rural. Sólo así podríamos ubicar más exactamente, en el mapa de género nacional, las coordenadas de los estudiantes de la UCA.

Existen datos que apuntan a identificar al estudiantado de la UCA como un sector en ciertos aspectos más liberado. Sólo el 17% de los varones encuestados procede de los departamentos. En el caso de las muchachas, esa cifra se eleva hasta el 31%. En una muestra con un 63% de muchachas, encontramos que la presencia femenina superaba con creces ese porcentaje para los departamentos más distantes de la capital: las universitarias fueron el 80% de los encuestados y encuestadas de Chinandega y Estelí, el 91% de Granada y el 100% de Boaco, Chontales, Jinotega, León, Matagalpa y Nueva Segovia.

En todos estos departamentos no se abren horizontes muy amplios para una mujer. Muchas no se resignan a convertirse en amas de casa de hogares encabezados por finqueros que ejercerán sobre ellas un férreo control. En la finca o en el comercio familiar no existe otra ocupación para las muchachas que no sea la de echar una mano en las rutinarias labores domésticas. A Managua llegan buscando alternativas. Y no hay que descartar la estrategia -capaz de convocar la venia de los progenitores- de encontrar un buen partido en la capital. En cualquier caso, permitir que las muchachas viajen y residan en la capital, fuera del alcance de la tutela paterna, es ya una muestra de cambio digna de atención.

La tesis de que existe una mayor propensión femenina a migrar desde los departamentos hacia la capital no es nueva. En el estudio Migraciones internas en Nicaragua que en agosto de 1997 dio a conocer el Fondo de Población de la Naciones Unidas, basado en el censo de 1995, se descubrió que el 47.7% de los inmigrantes de Managua tenían entre 15-29 años. Este porcentaje se desglosaba en 30.7% de mujeres y 17% de varones. Las mujeres jóvenes estaban cerca de duplicar la migración masculina en Managua. Muchas de ellas llegaron a la capital para trabajar en el sector servicios. Ahora sabemos que otras, de presencia menos numerosa pero no menos significativa, vienen a estudiar.

Quizás estas estrategias -ubicación en Managua, acopio de capital social- sean algunas de las rutas por las que se podría ir erosionando la dominación masculina. Las estructuras dominantes están inscritas en la piel y tan incrustadas en los huesos que su abrupto desmontaje sólo es posible al precio de hacer colapsar multitud de formas de habérselas con la vida: relaciones afectivas, relaciones laborales, actitud frente a situaciones de peligro, inclinación a negociar antes que a imponer, etc. Por eso algunas de las estrategias de liberación se insertan en los tejidos de la dominación y tratan de sacar partido de las condiciones dadas.


TORCERLE EL BRAZO AL SISTEMA PATRIARCAL
Si las mujeres se han construido su mundo siendo más acogedoras, perceptivas de los detalles y hospitalarias, y los hombres presentándose como competitivos y agresivos cazadores, la mejor forma de abrirse a los nuevos mundos posibles no consiste en hacer estallar el mundo ya existente a puro voluntarismo verbal que denuncia lo que en definitiva reproduce. Con razón advirtió el sociólogo Pierre Bourdieu que estos dualismos, profundamente arraigados en las cosas (las estructuras) y en los cuerpos, no han nacido de un mero efecto de dominación verbal y no pueden ser abolidos por un arte de magia performativa; los sexos no son meros “roles” que pueden interpretarse a capricho (a la manera de las “drag queens”), pues están inscritos en los cuerpos y en un universo de donde sacan su fuerza. Se precisa estudiar ese universo, sus caras y sus máscaras, para no conformarse con una rebeldía de palabrerío y de gestos, de teoría y de ideología, que sólo beneficia al sistema patriarcal. Y para aspirar a algo más profundo que de verdad le tuerza -sin violencia y con encanto- el brazo.
Tomdao de la revista nicaragüense ENVIO:

martes 15 de mayo de 2007

Parar la violencia de género

Por Gilberto Rincón Gallardo
Tuvo razón el Presidente Felipe Calderón al señalar, la semana pasada, que "por desgracia subyace en México una cultura machista, misógina, que en los hechos sigue estableciendo una diferencia y una subordinación que no debemos permitir".Esto lo dijo en la ceremonia de instalación del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que ha sido previsto en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida sin Violencia, también de reciente aprobación.En efecto, la desigualdad que padecen las mujeres en México es el resultado de una cultura profundamente implantada, que tiene consecuencias en el diseño de las instituciones públicas y privadas y que incluso contamina de desigualdad de género leyes y prácticas sociales.Se trata de un paso adelante en la institucionalización de mecanismos de vigilancia y control que limiten y repriman las expresiones de este tipo de violencia. Lo más importante de este sistema es que está constituido por diferentes instituciones públicas, desde el Instituto Nacional de las Mujeres hasta la Secretaría de Educación Pública, pasando, entre otros, por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.La variedad de instituciones que, por ley, concurren al Sistema se explica porque el legislativo, de manera acertada, consideró que la violencia de género es una realidad multifacética, estructural y compleja, y que, por ello mismo exige acciones de distinta naturaleza, pero siempre concertadas, para reducirla y eventualmente eliminarla.De hecho, la violencia contra las mujeres es un término simple para designar una variedad de conductas violentas: violencia sexual, económica, física y psicológica.En todas sus formas, la violencia contra las mujeres supone una relación de dominio de los hombres sobre las mujeres que da lugar a la vigencia de relaciones de desigualdad que no sólo están prohibidas por la Constitución sino que lastran el desarrollo del país e impiden la construcción de una sociedad de oportunidades equitativas para todas las personas.La legislación mexicana sobre violencia de género, aprobada por cierto por unanimidad en el Congreso hace poco tiempo, ha venido a romper el prejuicio de que no se puede, en una sociedad garantista, legislar a favor de un grupo determinado a efecto de revertir o compensar la situación de desventaja inmerecida en que se encuentra.Esta compensación o atención especiales a un grupo sobre la base de una situación de vulnerabilidad no justificable se hace necesaria si no confundimos la igualdad con tratar a todos del mismo modo, sin tomar en cuenta la realidad y contextos específicos de cada uno.Creo que el caldo de cultivo de esta desigualdad entre hombres y mujeres consiste en un fenómeno discriminatorio contra las mujeres.La discriminación, es decir, el tratamiento inequitativo que viola derechos y limita oportunidades a un grupo al que se ha previamente estigmatizado, no es directa y mecánicamente violencia, pero resulta claro, a la luz de la información disponible, que existe mayor violencia de género allí donde la sociedad está todavía presa del prejuicio de la desigualdad intrínseca entre hombres y mujeres.El Presidente, en este acto de instalación, pidió al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación que vigile de manera especial el funcionamiento gubernamental en la aplicación de esta nueva legalidad.Desde luego que ese llamado es un refuerzo de nuestro compromiso de luchar por una cultura de la igualdad, en la que se haga realidad esa aparente paradoja que exige una sociedad de iguales y, a la vez, diferentes. La perspectiva de género debe convertirse en una política de Estado. El Sistema que se ha instalado es una medida que trabaja en esa dirección. (Notimex) (El autor es analista político).
Tomado de:

martes 17 de abril de 2007

LOS CAMBIOS SE IMPONEN PARA EL GÉNERO MASCULINO Y ELLO BENEFICIA A MUJERES Y A VARONES*



MARÍA DOLORES GÓMEZ SANZ

1. Introducción
La sociedad patriarcal se ha venido construyendo y cimentando, desde muchos siglos atrás, perdurando de generación en generación a través múltiples mecanismos de socialización, asignando roles y mandatos, imponiendo permisos y prohibiciones, claramente diferenciados según se nace con sexo de hombre o de mujer, construyéndose así los géneros masculino y femenino de modo tal que las diferencias biológicas se convierten -como si ello fuera ley natural- en desigualdades de derechos y oportunidades, en discriminaciones, desventajas, opresiones, desvalorizaciones y violencias en contra de las mujeres que son sometidas al poder de los varones.Para las mujeres, al ser la parte más perdidosa de la relación, nos es más fácil una toma de conciencia y una lucha por nuestra liberación. Por ello el movimiento feminista ha venido creciendo durante las últimas décadas siendo un factor de impacto social de primer orden y estimulando cambios hacia la equidad de género.También el sistema patriarcal oprime a los varones; sin embargo, la toma de conciencia de género de ellos que les impulse a realizar cambios es muy difícil debido al poder, privilegios y ventajas de que gozan en este tipo de sociedad. Los cambios hacia la progresiva deconstrucción y equidad de género, más allá de la voluntad de los varones, se imponen y no sólo por el avance feminista si no por múltiples factores que vienen caracterizando el cambio de época que estamos viviendo.El objetivo de este trabajo es explicitar cómo el sistema patriarcal oprime también a los varones, por qué es tan difícil –sin embargo- la toma de conciencia y movilización para el cambio de ellos y los factores externos a ellos mismos que les imponen cambios de los cuales también se beneficiarán.

2. La opresión que el sistema patriarcal provoca en los varones.
El género masculino se ha venido construyendo sobre una base sexualizada y la masculinidad es sinónima de virilidad asociada al falo y al uso o abuso del mismo. Al ser humano que nace con pene, se le llama hombre. Sin embargo, “ser hombre” es mucho más que poseer el órgano anatómico, puesto que hay que aprender toda una forma de pensar, sentir, expresar, actuar, comunicar, ejercer poder de dominación sobre otros seres y sobre las mujeres en particular, para demostrar que se es “verdaderamente hombre”. Todo ello construye el género masculino o masculinidad.Esas formas y requisitos genéricos que por nacer con pene hay que cumplir se convierten para los varones en cárceles agobiantes puesto que si no son capaces del adecuado cumplimiento pueden ser considerados “no hombres” y si no son hombres, entonces ¿qué son?. Una situación así se vive con gran angustia y desequilibrio emocional. Al haberse construido binariamente las identidades de forma que todo es masculino o femenino, o sea, o sos hombre o sos mujer, ante el cuestionamiento de “no ser hombre” no queda más que decir que sos mujer u homosexual con toda la carga peyorativa que ello tiene. La renuncia a lo femenino, además de fundamentarse en el miedo a ser considerado homosexual, se explica por la desvalorización y menosprecio que históricamente se ha dado hacia el mundo femenino. En el sistema patriarcal que sufrimos, lo importante, lo que tiene valor sustantivo, lo exaltado por la sociedad y los medios de comunicación, es lo relacionado con la productividad, el ámbito público, el poder político y poder en todas sus expresiones, la racionalidad, la productividad, la individualidad, todo ello asociado a la masculinidad; mientras, el mundo de la afectividad, la intuición, las emociones, la compasión, la empatía, forman parte del mundo femenino, no son temas considerados en las políticas ni son temas de importancia considerada para el desarrollo de la sociedad.Podemos hablar de una masculinidad hegemónica o del hombre ideal identificado con el varón blanco, joven, casado, heterosexual, procreador, urbano, profesional, con trabajo de tiempo completo, proveedor de su hogar, de pene grande, con esposa fiel, con amantes, de buen aspecto, líder, fuerte, que no tiene miedo. También hablamos de una masculinidad subordinada, es decir, la de aquellos varones que no cumplen ese estándar por ser campesinos, indígenas, homosexuales, tener pene pequeño, ser pobres, en desempleo estacionario o crónico, miedosos, no tienen éxito con las mujeres, etc.Los varones de masculinidad hegemónica pasan toda su vida en el “estrés” de demostrar que son esos hombres, capaces de proveer en solitario las necesidades de su núcleo familiar, de tener potencia y apetito sexual sin límites, de tener éxito social y poder demostrarlo con arrogancia, debiendo ser fuertes físicamente, bruscos y agresivos en sus relaciones, dominadores de sus mujeres, legitimados para ejercer violencia (verbal, psicológica, física, sexual o de cualquier naturaleza). Los varones de masculinidad subordinada, además del mismo estrés, sufren vergüenza ante su propio género, baja autoestima, depresiones y otras vivencias negativas de sí mismos y con el entorno, lo que a menudo intentan compensar ejerciendo o incrementando la violencia en su hogar o el abuso sexual en su entorno para demostrar así su hombría cuestionada y autocuestionada, o consumiendo alcohol, drogas u otros mecanismos autodestructivos conscientes o inconscientes. También el consumo de alcohol y drogas va parejo a la masculinidad dominante, a como se publicita del licor que su consumo es de “hombres muy hombres”, por ejemplo.¿Son felices los varones viviendo ese estrés?. ¿Son felices los varones agresores?. ¿Son felices los varones cuya masculinidad es hegemónica o subordinada?. Obviamente debemos contestar que no. En esta construcción de la masculinidad se impide a los varones experimentar conscientemente toda la diversidad fascinante de emociones, el placer de cuidar de los otros, el gozar de la niñez y crianza de sus hijos/as, la plenitud de una relación de pares con las mujeres, el placer de un orgasmo integral y no sólo genital, la empatía en las relaciones interpersonales, la amistad profunda y relación de intimidad con personas de su mismo sexo; y no es que los hombres no tengan todas esas necesidades emocionales y afectivas, si no que se le reprimen y se las auto reprime inconscientemente para cumplir el rol genérico asignado, con lo que queda mermado y frustrado su potencial humano. Por otro lado, la afirmación de la identidad masculina impele a los hombres a comportamientos sociales y sexuales que se basan en correr riesgos, en la falta de cuido de ellos mismos, en la indiferencia preventiva, lo que les conlleva una mayor vulnerabilidad para contraer enfermedades, tener que enfrentar embarazos no deseados, no ser sujetos de políticas públicas para sus propias necesidades de salud reproductiva y un largo etcétera de perjuicios. La masculinidad se ha transformado así en alienación ya que implica suprimir emociones, sentimientos y negar necesidades. El varón llega a temer que si muestra su debilidad humana, si experimenta y demuestra sentimientos de ternura y afecto , puede ser confundido y cuestionado en cuanto a su hombría y se siente obligado a creer que la mujer le pertenece y que las relaciones con ella deben ser más de poder que afectivas. La gran paradoja del sistema patriarcal es que las formas dañinas de la masculinidad dentro de esta sociedad androcéntrica son perjudiciales no sólo para las mujeres, sino también para los mismos varones.

3. Dificultades para la toma de conciencia de los hombres.
Si los hombres son también oprimidos por el sistema patriarcal, ¿por qué no toman conciencia de su propia condición y luchan y se mobilizan para el cambio?, ¿qué factores principalmente se lo impiden?.Para la mayoría de los varones de nuestras sociedades, el comprometerse en un esfuerzo por deconstruir la masculinidad tradicional sería signo de homosexualidad o cochonería y el temor a esa estigmatización paraliza cualquier intento de desaprender el machismo.Pero también el sistema patriarcal conlleva para los varones ventajas y privilegios de tal arraigo y dimensión que hacen muy difícil su toma de conciencia para el cambio. En el balance “qué gano, qué pierdo” ellos no son capaces de visualizar significativas o sustantivas ganancias con la transformación de la sociedad patriarcal en una sociedad con equidad de género y con cualquier pequeño cambio cosmético sentencian que ya no son machistas para así perpetuar sus ventajas.La socialización primaria de los varones en la familia, escuela, barrio, sociedad en su conjunto, está sustentada en dos ejes centrales: la pedagogía de la violencia y la pedagogía del privilegio. La primera les enseña a ser fuertes y agresivos, a ostentar poder de dominación; la segunda va enraizando y naturalizando muy significativas ventajas del ser hombre, fundamentalmente en el ámbito doméstico en el que las mujeres y las niñas son sus servidoras, empleadas domésticas gratuitas, únicas responsables de todas las tareas necesarias para la crianza de los hijos e hijas comunes. Las tareas domésticas y las de crianza nunca se acaban, son agotadoras y no tienen remuneración, prestigio ni reconocimiento. Los varones nacen liberados de todas ellas a costa de las mujeres que nacen ya con esa responsabilidad a cuestas, subordinadas a los varones con esa suerte de esclavitud. Los varones pueden ser para sí, tener tiempo para sí mismos, planificar su ocio, autoafirmarse individualmente, a costa de las mujeres que son para los demás por construcción genérica y nunca tienen el tiempo para dedicarse a ellas. El hombre se construye con derechos en exclusiva y los privilegios del amo que consciente e inconscientemente impone a través de múltiples estrategias y, de ser necesario, utilizando la violencia. La violencia no tiene porqué ser siempre brutalmente física, si no que muchas sutilezas que se han conceptualizado como micromachismos constituyen una verdadera violencia de género que los varones ejercitan expertamente para mantener sus privilegios y espacios. Se han acuñado (1) distintas clases de micromachismos, agrupando conductas, gestos, expresiones, siendo el “vampirismo” un clarísimo ejemplo que según Luis Bobino significa el “cómo los varones aprovechan abusivamente para sí los beneficios de la capacidad de cuidado femenino ya que la imposición de disponibilidad femenina hacia el varón, acrecienta la calidad de vida de él a expensas de la mujer, sin que éste (ni la cultura patriarcal) habitualmente lo reconozcan”.Los privilegios que el hombre goza en el ámbito laboral, social, familiar, doméstico unido al miedo que sienten de ser señalados como sospechosos de su hombría o de ser no-hombres, son poderosos obstáculos que se convierten en férreas resistencias para la toma de conciencia y movilización para el cambio de los hombres.

4. Factores que imponen cambios al género masculino,
beneficiosos para ellas y para ellos.
El inmovilismo de los varones para el cambio (salvo rarísimas y encomiables excepciones) no impide que los cambios se vayan imponiendo, por el empuje de factores externos su voluntad.Actualmente se está hablando de una crisis de la masculinidad a causa de los cambios ocurridos en el campo cultural, económico y social; parte de estos cambios lo constituye la progresiva liberación y mayor integración de la mujer en el espacio público. La lucha de las mujeres para hacer desaparecer el patriarcado ha conseguido disminuir la influencia de éste en algunas estructuras políticas, sociales y económicas. La progresiva toma de conciencia de las mujeres que se extiende es factor de gran impacto social, que raya transversalmente espacios públicos y privados (centros de trabajo, grupos sociales, liderazgo comunitario, talleres, conferencias, seminarios, pláticas en la calle, en la casa, en la cama….); no se visualiza toda su dimensión en los medios de comunicación de consumo masivo pero forman ya parte irrefutable e irreversible de la realidad. Ello también provoca un incremento de la violencia en contra de las mujeres que se “insubordinan” pero afortunadamente ya está en todas las agendas políticas el tema de la violencia para un enfrentamiento social e institucional y, aunque todavía hay muchísimo por hacer, se viene avanzando. El empuje del feminismo ha afectado el desequilibrio de poder que existía entre ambos géneros, con una tendencia a la mayor equidad entre hombres y mujeres, aun cuando el espacio doméstico sigue siendo de responsabilidad femenina y el hombre solamente coopera cuando quiere y puede.Sin embargo, no es únicamente la toma de conciencia de las mujeres la que empuja a los cambios si no también los factores de transformación que están caracterizando el cambio de época en que vivimos, la construcción de nuevos paradigmas. Una gran influencia de las nuevas tecnologías de la comunicación, la transformación del sistema productivo, la globalización, las rupturas moralistas dominantes en las culturas, entre otros factores.Se están dando importantes transformaciones en nuestros países que provocan (y a veces provienen de) cambios en las relaciones de género. Algunas son (2): el acelerado proceso de urbanización, cambios en la infraestructura económica con la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral, el deterioro del poder adquisitivo lo que impulsa a más miembros de la familia a trabajar por un salario, muchos de ellos mujeres; la creciente migración interna y a otros países; cambios en la organización familiar; tendencia a relaciones de género de mayor equidad en campos cada vez mas diversificados como por ejemplo la educación y la política y la progresiva toma de conciencia social alrededor de los derechos humanos, la democracia participativa, la construcción de ciudadanía, la recuperación de valores éticos, entre otros.Debemos empujar, sumar a los cambios así como remover resistencias, pues no se trata de “dar la vuelta a la tortilla” y que ahora las mujeres estén encima de los hombres, si no romper toda subordinación y construir una nueva sociedad con equidad de género, en igualdad de derechos y de obligaciones, en suma, ser todos y todas más felices.

5. Conclusiones y visiones de futuro.
El sistema patriarcal provoca en los varones opresiones, insatisfacciones, traumas, merma de su potencial humano integral, altas o importantes dosis de estrés y de ansiedad al tener que estar continuamente demostrando que “son hombres“ según la construcción genérica dominante de masculinidad (y que cada vez menos varones cumplen). Sin embargo, su toma de conciencia de género que provoque una movilización para el cambio, es muy difícil por dos razones fundamentales: a) el miedo a ser considerados no-hombres u homosexuales en caso de involucrarse en procesos de desaprender a ser machistas; y b) los privilegios y ventajas que el sistema les proporciona a costa de la subordinación y desvalorización de las mujeres, especialmente en el ámbito doméstico, los cuales lejos de estar dispuestos a perder se aferran en mantener recurriendo a todo tipo de estrategias, incluida la violencia, violencia sutil en el caso de los micromachismos o violencia física y sexual que consideran legítima para mantener el orden estatuido.Con la voluntad y cooperación de los varones o sin ellas, los cambios se imponen y también a ellos benefician. El avance y penetración del movimiento feminista, la toma de conciencia de las mujeres movilizadas para su liberación, son un factor importante y decisivo para los cambios, pero no el único. El cambio de época en que estamos viviendo promueve múltiples factores sociales, económicos, políticos, culturales, religiosos, que impulsan deconstrucciones y reconstrucciones genéricas y promueven una sociedad con equidad de género.Debe desmitificarse la creencia de que son los hombres los grandes beneficiados del patriarcado, los privilegiados, mostrando las grandes desventajas que también tiene para ellos la cultura actual de género. Este aspecto es de máxima importancia, puesto que el cambio de planteamientos será más viable y a menor plazo, en la medida que ellos sientan que dicho cambio también les beneficia.Debe ir emergiendo una nueva identidad humana-social, de aprender desde que nacemos a ser personas humanas más que aprender a ser hombres o mujeres. Esa identidad estará basada en igualdad de derechos y obligaciones, en la construcción de ciudadanía; socializar a partir de los derechos humanos que son universales, sin distinciones de géneros. Construir una identidad a partir de ser especie humana diferenciada de otras especies animales, vegetales o minerales que existen en la naturaleza pero siempre construida en el respeto irrestricto de la vida de todos los seres de la creación.En el futuro, la cuestión de la inequidad de género dejará de ser asunto de mujeres y pasará a ser una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres.

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NOTAS
1. Luis Bobino Méndez: Micromachismos, la violencia invisible en la pareja. 1ª. edición, 1998.
2. Benno de Keijzer: Hasta donde el cuerpo aguante: Género, Cuerpo y Salud Masculina.

BIBLIOGRAFÍA
- Robert W. Connel: La organización social de la Masculinidad.
- Benno de Keijzer: Hasta donde el cuerpo aguante: Género, Cuerpo y Salud Masculina- Luis Bobino Méndez: MICROMACHISMOS La violencia invisible en la pareja
- Rafael Montesinos: Los cambios de la Masculinidad como expresión de la transición social.
- Mario Malespín, Jairo Luna, Jimmy Flores, Neus Andreu: El enfoque masculino de la inequidad de género.



* Artículo tomado de www.bufetepopular.blogspot.com